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Especialista asegura que el Fenómeno de El Niño se está debilitando

El ingeniero Sierra contó en Radio Sudamericana que a esta altura, con El Niño instalado y sus primeras consecuencias a la vista “la capacidad de prevenir lo que puede pasar es muy baja”. “A esta altura de los tiempos, si no se tomaron medidas estructurales previas, no se podrán tomar en el tiempo que nos queda”, sentenció.

Recordó que “el ciclo de vida de El Niño es de más o menos Semana Santa de un año a la del año siguiente” y que tal como se esperaba se está dando el primer pico en primavera. Resaltó que actualmente “parece más intenso que otros años, pero no es por las lluvias sino por manejos de las grandes represas que tienen particularidades y se ven obligadas a guardar mucha agua y soltarla”.  

En este marco, aludió a la Represa de Itaipú, que “no tiene una represa reguladora que reciba el exceso de agua y no lo largue todo junto, sino que vaya conteniendo, lo que obliga a Yacyretá a abrir sus puertas para no sufrir daños”. Cabe señalar que las lluvias al sur de Brasil motivaron que las hidroeléctricas suelten el excedente de agua para no sufrir daños estructurales, lo que derivó en el aumento de los niveles en el Río Paraná.

En este sentido, contemplando la altura actual del Río Paraná en las costas correntinas, Sierra explicó que todavía el Paraguay se mantiene bajo y resta esperar el incremento de los niveles. A esto, se sumará lo que suceda cuando comiencen las lluvias en el noreste argentino, por lo que indicó que “hay riesgos de crecidas tempranas que son de orden más humanos que de la naturaleza”.

“Estamos en una situación de alto riesgo, en manos de Dios porque no tenemos las facilidades estructurales”, afirmó y manifestó que “estamos haciendo la autopsia anticipada, pero no hay algo que el ser humano pueda hacer tomar, medidas que no está de más, pero es poco”.

De todos modos, pese a que se espera que el pico del fenómeno llegue entre diciembre y marzo, Sierra aseveró que El Niño “se está debilitando, teniendo en cuenta lo que parecía que iba a ser y lo que está resultando ahora”. Explicó que “para que haya Niño, los vientos en el ecuador, sobre el Océano Pacífico se debilitan y eso es lo que sucedió, pero de repente se incrementaron”, en base a datos que está manejando.

A diferencia de algunos de sus colegas, manifestó que el fenómeno sí tendrá consecuencias, pero no serían superiores a las de los años 1983, 1998 y 2015. Explicó que la temperatura en la superficie marítima que se esperaba de 5 grados por encima de lo normal se espera que queden en torno a los dos grados y medio. Cerró diciendo que el Niño “está perdiendo fuerza, esto no implica que se enfría el mismo, sino que no está creciendo pese a lo que se esperaba y eso ya es bastante”.